Método del CIT para el cálculo de la eficiencia de riego

1Determina la cantidad de agua derrochada en % sobre el total de agua consumida por un sistema de riego, de tal modo que se puede cuantificar económicamente por primera vez la ineficiencia de cualquier instalación de riego. 

2-Determina qué porcentaje del derroche de agua de un sistema de riego se debe a la baja ineficiencia de los emisores antiguos de riego o bien a  errores cometidos en el diseño y la ejecución de la instalación. 

3-Determina los tiempos exactos de riego, que antes se estimaban con promedios que no se ajustaban a la realidad, así como la ubicación más idónea para la implantación de los sensores de humedad.


LOS ORIGENES

En el año 2015 tuvimos la suerte de entrar en contacto con el ingeniero jefe de los laboratorios de Fresno, uno de los pocos laboratorios independientes  pioneros a nivel mundial en el estudio de la eficiencia de los sistemas de riego. Dicho ingeniero había creado un nuevo sistema de medición del rendimiento del riego  por aspersión, que compartió con nosotros solo un mes después de su creación. 

INNOVACION

Los anteriores métodos de medición de eficiencia de riego, establecían una escala de 0 a 100, de tal modo que a partir de 80 una instalación de riego se consideraba bastante eficiente. Se trataban de unas escalas compuestas de números abstractos, que permitían comparar la eficiencia de unos sistemas de riego con otros, pero que no ofrecían información sobre la cantidad de agua desperdiciada. Dichos métodos se utilizaban únicamente para las auditorías de instalaciones deportivas. 

NUESTRAS INVESTIGACIONES

El método del CIT había sido concebido en un principio para demostrar la baja eficiencia de los emisores de riego creados por las grandes multinacionales americanas. Al realizar nuestros propios ensayos nos dimos cuenta que podía servir también para determinar el derroche de agua de una instalación de riego derivada de los errores en su diseño. En nuestra finca de pruebas comenzamos a verificar de un modo numérico de qué modo una instalación de riego aumentaba su ineficiencia cuando variábamos los distanciamientos  recomendados entre los emisores, y los hacíamos funcionar a presiones que no eran las idóneas. 

La sorpresa vino cuando comenzamos a estudiar instalaciones reales del área metropolitana de Barcelona, y descubrimos sus altas tasas de ineficiencia, totalmente desconocidas por sus propietarios. La inmensa mayoría de estas instalaciones habían sido diseñadas erróneamente, camuflando su baja eficiencia, con un aumento de los tiempos de riego, que conllevaban un sobrecoste que el cliente aceptaba como propio y normal de los sistemas de riego por aspersión.